
GASTEIZ HOY: Crioterapia, el frío que cuida tu cuerpo y tu cabello en Vitoria
En el centro Bajo Cero Vitoria ya puedes combinar la crioterapia corporal con la capilar para potenciar tu bienestar. Esta técnica vanguardista ayuda a reducir
Utilizamos productos propios especializados basados en ingredientes naturales. Su formulación ayuda a la bio regulación del cuerpo.
Tratamos cada caso de forma única, con diagnóstico y seguimiento personalizados. Sesión a sesión, explicamos los avances y el cliente puede seguir su progreso en su historial virtual.
En Centros Bajo Cero, estamos dedicados a proporcionarte el acceso a los profesionales más cualificados, garantizando así que recibas un asesoramiento dermatológico de máxima calidad.
Nuestro equipo, compuesto por expertos en la materia, se enriquece con la llegada de Beatriz Vázquez Losada, una dermatóloga de reconocido prestigio, que aporta una vasta experiencia en el ámbito del cuidado integral de la piel y del cuero cabelludo.

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La crioterapia capilar se ha consolidado como uno de los tratamientos más innovadores para mejorar la salud y el aspecto del cabello. Cada vez más

Bajo Cero ya está en Alcorcón, ofreciendo una solución natural y eficaz para quienes sufren alteraciones capilares. Ubicado en la Calle Aragón, este nuevo centro

En nuestro equipo de Centros Bajo Cero llevamos varios años viendo pasar por la cabina fría a un perfil muy concreto: hombres y mujeres de treinta y muchos, con la línea frontal en retroceso, alopecia difusa en coronilla y un cuero cabelludo enrojecido que ellos mismos describen como «quemado por

Hace tres temporadas llegó al centro una primera bailarina con un cuero cabelludo que a simple vista parecía normal. El moño estaba impecable. El brillo, aparente. Al separar mechón por mechón en la línea de tracción del recogido, aparecieron zonas de irritación crónica que ella llevaba meses ignorando. Ese caso

Hace algo más de tres años, una mujer que llevaba casi doce años conviviendo con una rigidez articular muy limitante entró por primera vez en nuestra cámara a temperatura extrema. Salió llorando. No de dolor: de alivio. Era la primera mañana en mucho tiempo en la que podía cerrar el